La participación en el centro escolar es fundamental y ha de recogerse bajo una triple vertiente: - Participación como objetivo -Participación como modelo organizativo -Participación como forma de actuación A lo reflejado anteriormente se añade la elaboración democrática de las normas de convivencia que definen el centro al igual que las formas de organización y gestión de trabajo en el aula. Desde el principio queremos reflejar que este niño, llamado Juan, se debe adaptar así como participar en las normas de convivencia que estén vigentes en el centro educativo en el que estudia. Deberá participar y colaborar: -En la gestión del centro -En su aprendizaje -En asuntos comunitarios o colectivos Por todo eso, los responsables del centro facilitaran espacios de participación reales, es decir, foros de debate, escuelas de madres y padres, juntas de delegados/as, formación conjunta… Incentivar y estimular la participación de Juan en todos los sectores, recogiendo sus expectativas, permite el logro en sus aprendizajes, ya que están basados en la cooperación y en la interacción con sus semejantes. Se confirma de esta manera que la educación es una responsabilidad conjunta en la que toman parte padres, madres y profesorado, pero éstos no son los únicos que están implicados en la educación escolar, sino que también contribuyen otras personas que prestan sus servicios en el mismo. Visto todo esto llegamos a la conclusión de que la diversidad anteriormente comentada es prioritaria para la inclusión y el enriquecimiento individual y social. A continuación se presentan sucesivas normas que regulan el funcionamiento de los centros educativos. Para ello nos basaremos en el estudio y análisis de Isabel Fernández. Véase así, los diversos documentos que albergan todas las normas que ya hemos propuesto: - Legislación: LOE y Decreto 68/2007. - Reglamento interno - Normas de funcionamiento que se suelen ajustar anualmente - Normas de clase (en ocasiones consensuadas con los alumnos/as) - Rutinas docentes (lo que el profesor hace habitualmente)
- Participación como objetivo
-Participación como modelo organizativo
-Participación como forma de actuación
A lo reflejado anteriormente se añade la elaboración democrática de las normas de convivencia que definen el centro al igual que las formas de organización y gestión de trabajo en el aula.
Desde el principio queremos reflejar que este niño, llamado Juan, se debe adaptar así como participar en las normas de convivencia que estén vigentes en el centro educativo en el que estudia. Deberá participar y colaborar:
-En la gestión del centro
-En su aprendizaje
-En asuntos comunitarios o colectivos
Por todo eso, los responsables del centro facilitaran espacios de participación reales, es decir, foros de debate, escuelas de madres y padres, juntas de delegados/as, formación conjunta…
Incentivar y estimular la participación de Juan en todos los sectores, recogiendo sus expectativas, permite el logro en sus aprendizajes, ya que están basados en la cooperación y en la interacción con sus semejantes. Se confirma de esta manera que la educación es una responsabilidad conjunta en la que toman parte padres, madres y profesorado, pero éstos no son los únicos que están implicados en la educación escolar, sino que también contribuyen otras personas que prestan sus servicios en el mismo.
Visto todo esto llegamos a la conclusión de que la diversidad anteriormente comentada es prioritaria para la inclusión y el enriquecimiento individual y social.
A continuación se presentan sucesivas normas que regulan el funcionamiento de los centros educativos. Para ello nos basaremos en el estudio y análisis de Isabel Fernández. Véase así, los diversos documentos que albergan todas las normas que ya hemos propuesto:
- Legislación: LOE y Decreto 68/2007.
- Reglamento interno
- Normas de funcionamiento que se suelen ajustar anualmente
- Normas de clase (en ocasiones consensuadas con los alumnos/as)
- Rutinas docentes (lo que el profesor hace habitualmente)